¡LE DIERON LA VUELTA A NUESTRA TORTILLA!

Ana Castellanos, 23 años. Chef Sostenible/ Cocina Ética. Abogo por la soberanía alimentaria y la agronomía nutricional. Escritora independiente.

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  • Cada número dentro de los corchetes te llevará a una opinión más detallada de parte mía al final del texto. Te recomiendo que sigas la conversación para poder entender mejor.

Antes de que los mayas fueran colonizados, el maíz[i] era el sustento más importante para ellos. Para los ancestros, esta semilla fue la base fundamental de su agricultura, de sus avances astronómicos y calendáricos. Así también lo fue para su arquitectura y su religiosidad. No es mentira, sin maíz, no hubieran existido estas inteligentes civilizaciones. Se creía que el maíz era regalo de los dioses a los hombres y era considerado un deber sembrarlo. Era una semilla que generaba excedentes para mantener en función a los gobernantes, artistas, astrónomos y guerreros[ii]. Todo esto es historia, y una historia que no está con orgullo en el ciudadano guatemalteco y no se conmemora de tal manera.

 El maíz sigue siendo la semilla más conocida y consumida en Guatemala. Aunque, cientos años han pasado desde la descolonización, Guatemala no volvió a ser nunca la de antes, pero especialmente el maíz no volvió a significar lo mismo que antes. Con la influencia y modificaciones de otras potencias, hoy en día se consume derivados de la mazorca en donde no se imagina. Así pues, se habla de colonización como un suceso superado, pero seguimos en ella y el ejemplo más claro es nuestro plato.

Lectores de escuchaMEE, quiero hablarles de que es tener un mes de independencia, en el que cada año me cuestiono más si realmente la estamos viviendo o solo la estamos celebrando. Honestamente, todos sabemos que solo es la segunda. Desde pequeños todos aprendemos prácticas patrióticas para conmemorar ese día en el que firmamos nuestra descolonización con los españoles. Septiembre es entonces un mes de eventos cívicos en el área pública, privada y demás. Queda bien claro celebrar, pero… ¿Qué se celebra realmente? ¿Otro año de corrupción?, ¿otra crisis que los gobiernos no saben manejar?, o tal vez ¿la conformidad de que se podría estar peor? Hoy en día, muchos saben que celebrar se volvió una tradición, pero realmente no hay razón si se piensa dos veces. Desde las tantas esferas del país, la independencia y democracia son un mundo totalmente paralelo al que se vive; no terminaría hoy si les hablo de todas y cada una.  Sin embargo, quiero mencionar una importantísima esfera: nuestro alimento. La seguridad y soberanía alimentaria son necesarias para crear una descolonización real del país, para combatir los problemas ambientales y cuidar nuestra salud. 

Más allá de conmemorar una fecha, quedan muchos huecos a la hora de vivir una verdadera independencia, más bien se vive una segunda cara de la colonización. Por lo tanto, queda en duda mucho patriotismo sin sentido, pues qué sentido tiene celebrar que cada año resten más allá de que sumen. Entre más me repito esto, más segura estoy de que se debe reconfigurar la definición de tenerle amor a este pedazo de tierra que nos vio nacer y empezar por entender que no significa sólo celebrar año con año lo que no es. Lo que sí significa es tener la oportunidad de vivir una verdadera libertad, y vivirla desde las acciones. No es un trayecto fácil, pero los nacidos en Latinoamérica nacen con el coraje de luchar y, aunque no tendrían por qué cargar con la cruz de un país que se cae a pedazos, aplicar acciones concretas para fomentar la propia cultura ancestral, es una lucha que beneficia a todos.

Los ciudadanos son una parte del problema, pues el verdadero problema son las estructuras de poder que han sido establecidas para que se viva sin identidad pura. Sin embargo, cuando se habla acerca de luchar por el cambio, se refiere a que la sociedad pueda transmutar del patriotismo vacío, a la ideología de amor con acciones de cambio. Desde mi visión de chef, todo empieza con el plato. Todos piensan en el alimento diario, pero, el detalle es como se piensa acerca de ese alimento y a que se le da credibilidad; ya sea direccionando nuestro poder de compra a lo nativo o no, o ya sea a adquirir otra cultura nutricional en nuestro día a día o no. No tiene nada de malo adquirir gastronomías inmigrantes,[iii] pero si lo tiene cuando esas son la causa de que sigamos con el plato inundado por opciones que nos enferman.

Hay inserciones obvias en la gastronomía guatemalteca, cómo el apogeo de las comidas rápidas, sin embargo, hay procesos gubernamentales que no son visibles al diario vivir del guatemalteco que están afectando. Hace menos de un año, el 01 de octubre del 2019, entró en vigor el Reglamento Técnico Centroamericano de bioseguridad de organismos vivos modificados; un acuerdo entre la Agroindustria y el país, que permite la siembra de maíz genérico (modificado genéticamente), este promete maíz más barato que el nativo y así acabar con el hambre[iv]. Esto no está probado, ni mucho menos se asegura la salubridad de los suelos[v]. El reglamento trae consigo el permitir el uso de muchos agroquímicos para reducir las pérdidas monetarias, pero a la misma vez amarra al pequeño agricultor a depender de grandes empresas. Después de que una civilización sabía que sembraba el maíz junto con otras semillas, la colonización moderna trae la oferta de haber convertido el maíz en un monocultivo que ha dañado el medio ambiente como nunca, una semilla genéticamente modificada y sus derivados procesados que causan enfermedades. Estas prácticas son insostenibles por donde sea que se mire, pero especialmente en el valor nutricional de la planta. 

Por la puerta grande, el reglamento se firmó y por la puerta pequeña, el dinero de los guatemaltecos puede apoyar a reintegrar una soberanía alimentaria que beneficie nutricionalmente a todos. La semilla ancestral, el maíz, cuenta con un valor nutricional enorme, pero con las modificaciones genéticas la decadencia de nutrientes también ha tomado lugar. Las diferencias nutricionales entre el maíz genérico y el natural, en este orden, son las siguientes: 14 ppm[vi] vs 6130 ppm de calcio, 2 ppm vs 113 ppm de magnesio; 2 ppm vs 14 ppm de manganeso; 3 ppm vs 44 ppm de fosfato, 3 ppm vs 42 ppm de azufre y así sucesivamente.[vii] Las diferencias son abismales y por consiguiente las posibilidades de que una persona obtenga esos nutrientes es muchísimo menor. Se presenta como un arma para erradicar el hambre, pero a largo plazo, la deficiencia de estas vitaminas puede traer problemas de desnutrición peores al país.

De hecho, los problemas por deficiencia nutricional están viniendo ya. Aparte de un maíz transgénico sembrado en tierras guatemaltecas, los supermercados se han llenado de comidas procesadas que contienen un endulzante proveniente del maíz llamado “jarabe de maíz de alta fructosa”[viii], este endulzante es de las sustancias más dañinas para la salud humana. Se ha visto relacionado con enfermedades como diabetes tipo 2, aumentos de peso, problemas del corazón y la lista continúa. Este jarabe de maíz se encuentra en productos como sodas, en todas las meriendas (Doritos, Twix, galletas Chiky, productos Bimbo, Tortrix, helados, té Lipton, etc.) de una tienda informal, productos enlatados de consumo diario y en todos y cada uno de los productos vendidos por las compañías de comida rápida. Lo triste de todo esto es que dejamos de producir nuestro maíz nativo, mientras el mercado vende productos hechos con este jarabe de maíz altamente peligroso, y, la población sin darse cuenta cambia la gastronomía local saludable, por una mucho peor. Trayendo consigo daños al medio ambiente.

Y sinceramente digo esto porque, así como la gastronomía local puede pasar a segundo plano, también es muy cierto que la comida rápida causa daños al medio ambiente y nos desnutre. Desde el libre paso de la comida chatarra en América Latina, los índices de obesidad han aumentado. Hoy en día, el 71% de las personas en el departamento de Guatemala tienen sobrepeso y obesidad[ix] y el 66% en el resto de los departamentos. Según un estudio de la OPS[x], que relaciona el índice de masa corporal (IMC) con las ventas anuales de comida rápida[xi] en Guatemala, el incremento de las ventas de estas comidas ha significado un incremento en las tasas de sobrepeso y obesidad. Nuestra influencia con la potencia mundial cercana, Estados Unidos, nos trajo también sus enfermedades[xii]. Resultando así en una adquisición de una dieta que no le pertenece al guatemalteco de hace años atrás, a lo que otra vez digo: ¿Vivimos la descolonización o solo la celebramos?

Los problemas de la ingesta de dietas importadas altamente procesadas, causa un gran daño al medio ambiente del mundo entero y nuestro país[xiii]. Mientras que se adopte un modo alimenticio basado en la dieta nativa, también se puede apoyar a contribuir con la sostenibilidad del país, por medio del poder de decisión y de compra. También se apoya a producir alimentos reales, que no dañen ni al agricultor ni al consumidor, creando así un sistema de nutrición duradero que no dañe ni el suelo, agua o aire[xiv]. Aparte del daño para nuestra salud, el consumo de estos productos es de gran impacto para el medio ambiente. Puesto que, muchos de estos productos son importados a nuestro país y el transporte causa emisiones de CO2 continuamente, así mismo sucede con la basura que dejan todos estos productos. Las bolsitas de “ricitos” no son reciclables y los esfuerzos de hacer eco-ladrillos no son suficientes para el alto consumo de estos productos.

Basta con haber leído lo dicho anteriormente para darse cuenta de que el país se descolonizó de España, pero ahora nos colonizan otras potencias y de otras maneras. Ejemplo tan claro acerca del maíz, pero como este hay muchos acerca de la colonización de nuestro sistema alimentario.  El maíz se ha convertido en todo, menos en el sustento diario del guatemalteco o no de la manera en que se debería; convirtieron la mazorca en miles de ingredientes procesados que ahora nos enferman. El maíz, nativo ya no se valora y los productos extraídos del maíz para generar alimentos procesados son más vendidos que el maíz en sí.

Cuando empecé a imaginar este ensayo, mi idea era transmitir una visión a los diferentes modos de la moderna colonización desde un punto de vista más holístico. Vino hacia mí la idea de transmitir una conexión entre los problemas socioambientales y el diario vivir en Guatemala. La comida es entonces, ese punto de encuentro, en el que la economía repetitiva, el uso de la tierra y el poder de compra del individuo se juntan desde el ámbito social para afrontar lo ecológico. Sin embargo, aunque el Estado ya tiene la soga en el cuello con un montón de acuerdos firmados en el nombre de la mejora de la economía, a cambio de menospreciar la importancia de la emancipación del país; los guatemaltecos siguen teniendo cierta soberanía a la hora de elegir, elegir valorar lo nativo con el poder de los ingresos.

Conmemorando la independencia celebrada este mes, algo que entristece a unos y pone en excusa a otros para celebrar, invito a todos a que se viva esa identidad que identifica al país. Por medio del poder de impulsar la economía local, incorporar en nuestro plato la gastronomía nativa que es diferente en cada región, apoyar la agronomía a pequeña escala y educarnos acerca de nuestra salud, la soberanía puede empezar a salir a la luz desde lo micro a lo macro.


[i] Foto obtenida de: https://consumidoresorganicos.org/2019/10/04/maiz-nativo-de-los-pueblos-todo-mexico-es-centro-de-origen-y-diversidad-del-maiz/

[ii] Me gustaría tener referencias de estos datos, pero son datos que viven en mi memoria histórica. Seguro tú puedes indagar mas acerca del tema. A lo largo de mi vida, tuve que educarme a mi misma para entender las raíces de Guatemala, pues nunca fue de tanta importancia en la escuela, y este es el resultado.

[iii] Europa adquirió el uso de cacao gracias a nosotros, qué lujo, ¿no?

[iv] Vale la pena citar a Eliane Hauri, quién es luchadora por la agronomía de pequeña escala, por aclarar este tema con mucho conocimiento en Hauri, E. (2019, Noviembre 07). El maíz transgénico importado será más barato (y nos traerá mil problemas). Retirado de Plaza Pública: https://www.plazapublica.com.gt/content/el-maiz-transgenico-importado-sera-mas-barato-y-nos-traera-mil-problemas

[v] La importancia de la salud de los suelos es igual de importante que acabar con el hambre. Puedes leer mi artículo anterior en escuchMEE, para que te des una idea de lo amplio que es este tema. https://movimientoecologicogt.com/2020/07/salud-del-suelo-tambien-salud-humana/

[vi] PPM: Partes por Millón (ppm), es la unidad de medida de concentración. Se refiere a la cantidad de unidades de la sustancia (agente, etc.) que hay por cada millón de unidades del conjunto.

[vii] Varios estudios han demostrado esta impactante diferencia entre los nutrientes de lo producido genéricamente y lo que no. Pero especialmente este Ho, M.-W. (2013, abril 04). “Stunning” Difference of GMO from non-GMO Corn. Retirado de Science in Society ARCHIVE: http://www.i-sis.org.uk/Stunning_differences_of_GM_from_non_GM_corn.php

[viii] Foto obtenida de: https://dulceequilibrio.files.wordpress.com/2013/01/3-24cornsyrup.jpg

[ix] Curiosamente el departamento con más franquicias de comida rápida.

[x] OPS; WHO. (2015). Ultra-processed food and drink products in Latin America: Trends, impacts on obesity, policy implications. Washington D.C.: Pan American Health Organization. Retirado de https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/7699/9789275118641_eng.pdf

[xi] Se refiere a comida rápida a meriendas que se venden en las tiendas, sodas, productos de las franquicias y más.

[xii] La bienvenida tan calurosa que se le da a las franquicias de McDonald ‘s y demás, se relaciona fuertemente con la salud de la población. Te dejo esta noticia, que yo no la vi con ojos de progreso. Silva, M. (2016, Diciembre 22). “Los planes para el 2020 son crecer 50 puntos de venta más en la región” Javier Olivero, director de Desarrollo de McDonald ‘s Mesoamérica. Retirado de El Periódico: https://elperiodico.com.gt/inversion/2016/12/22/los-planes-al-2020-son-crecer-50-puntos-de-venta-mas-en-la-region-javier-olivero-director-de-desarrollo-de-mcdonalds-mesoamerica/

[xiii] Geer, A. (2013). 10 Ways Food is Destroying the World. Retrieved from One Green Planet: https://www.onegreenplanet.org/animalsandnature/10-ways-fast-food-is-destroying-the-world/

[xiv] Johns, P. (2019, agosto 06). Obesidad, desnutrición y cambio climático: impulsores comunes, soluciones comunes. Retrieved from NCD Alliance: https://ncdalliance.org/es/news-events/blog/obesidad-desnutrici%C3%B3n-y-cambio-clim%C3%A1tico-impulsores-comunes-soluciones-comunes

Published by Ana Castellanos

Ana Castellanos, 23 años. Chef Sostenible/ Cocina Ética. Abogo por la soberanía alimentaria y la agronomía nutricional. Escritora independiente. https://medium.com/@anagcmaya

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